Posteado por: migueloncio09 | 13 febrero 2010

Mis héroes Favoritos (y 8): Gandalf, el Héroe Sabio

¡Gandalf! Si sólo hubieseis oído un cuarto de lo que yo he oído de él, y he oído sólo muy poco de todo lo que hay que oír, estaríais preparados para cualquier especie de cuento notable. Así, en las páginas de El hobbit, se me presentó hace ya bastantes años este personaje. Era, en apariencia, sólo un anciano con un bastón. Tenía un sombrero azul, alto y puntiagudo, una larga capa gris, una bufanda de plata sobre la que colgaba una barba larga y blanca hasta más abajo de la cintura, y botas negras.

Su enorme gorro puntiagudo, su barba, su bastón… Gandalf se convirtió para mí y desde entonces en la imagen por antonomasia del mago. No del prestidigitador compulsivo que lanza hechizos y conjuros a diestro y siniestro. No un hada madrina capaz de conceder deseos o de velar por la realización de los sueños de sus ahijados. Un mago. O por mejor decir, un Istari, uno de esos individuos a quienes los Hombres – dice Tolkien en El Silmarillionllamaron los Magos. Nadie sabía en aquel tiempo de dónde eran, salvo Círdan de los Puertos, y sólo a Elrond y a Galadriel se les reveló que venían de allende el Mar. Pero luego se dijo entre los Elfos que eran mensajeros enviados por los Señores del Occidente para contrarrestar el poder de Sauron, si éste despertaba de nuevo, y para incitar a los Elfos y a los Hombres y a todas las criaturas vivientes de buena voluntad a que emprendiesen valerosas hazañas.

Un ser especial, enviado por los Valar para ayudar a los habitantes de la Tierra Media. ¿Cabe, entonces, hablar de heroísmo en Gandalf? Si fue dotado de poderes por los dioses creadores del mundo, y si fue enviado a ese mundo para ayudarlo… ¿dónde está el heroísmo? ¿Es un héroe el ingeniero, adiestrado para diseñar edificios o máquinas, cuando realiza su trabajo?

Pues sí. Gandalf es un héroe porque de cuantos istari fueron enviados a la Tierra Media sólo él logra su objetivo. Otros, tan capaces como él, se desdibujaron en la ambición o distrajeron su misión entre sus criaturas predilectas. Gandalf, por el contrario, persevera. Es cierto que fue preparado para cumplir un cometido, pero pudo, como los otros, olvidarlo o desistir, y sin embargo su empeño lo empuja una y potra vez a trabajar por el cumplimiento de su tarea.

Y lo hace, sobre todo, a través de la sabiduría. Con su poder se enfrenta al Balrog o a los Nazgül, pero es su sabiduría la que le permite convertirse en una pieza clave de la historia de Tolkien. Son sus sabios consejos los que le permite al resto de personajes afrontar su camino con fe o, al menos, encaminar sus pasos con acierto.

Gandalf sabe lo que es la verdadera sabiduría, como se aprecia cuando le advierte al descarriado Saruman: Aquel que quiebra algo para averiguar qué es, ha abandonado el camino de la sabiduría. La verdadera misión del sabio es dar aliento ante la debilidad, o hacer notar esa debilidad a quien debe despertar de su letargo: No tengo ningún consejo para darle a aquel que desespera, le dice al hechizado rey Théoden, intentando despertarlo de las sombras.

Pero de entre todos los consejos de Gandalf, cómo olvidar dos que lo convierten en un sabio atemporal, cuyas palabras no pierden validez fuera de las páginas en las que cobra vida. El primero tiene forma de arenga dirigida a los hombres para afrontar la última y definitiva batalla: Pero no nos atañe a nosotros dominar todas las mareas del mundo, sino hacer lo que está en nuestras manos por el bien de los días que nos ha tocado vivir, extirpando el mal en los campos que conocemos, y  dejando a los que vendrán después una tierra limpia para la labranza. Pero que tengan sol o lluvia, no depende de nosotros. Mucho aprenderíamos si fuésemos capaces de sacar estas palabras de su original contexto libresco.

El segundo y más grande consejo que nos deja Gandalf tiene que ver con una ética básica, una moral por encima de realidades y fantasías. Intenta orientar al confundido Frodo, pero creo que termina por orientarnos a todos:

Muchos de los que viven merecen morir y algunos de los que mueren merecen la vida. ¿Puedes devolver la vida? Entonces no te apresures a dispensar la muerte, pues ni el más sabio conoce el fin de todos los caminos.


Este es Gandalf. Apareció una mañana ante la puerta de Bilbo y se marchó un buen día, con el atardecer, hacia las tierras del Oeste. Pero antes de irse nos regaló otro consejo:

No os diré: no lloréis; porque no todas las lágrimas son malas.

Los tipos duros no lloran. Los héroes sabios sí.

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Responses

  1. presioso articulo!!!!!!!!

    • Gracias, Carlos. Sea como sea el artículo, lo importante es el personaje, ¿no? Ése sí que sí vale la pena

  2. […] » noticia original […]

  3. […] Mis Héroes Favoritos: Gandalf, el Héroe Sabio ficcionesreales.wordpress.com/2010/02/13/mis-heroes-favorito…  por Ranan hace 2 segundos […]


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