Posteado por: migueloncio09 | 3 septiembre 2009

Responsabilidad política

forges

Ahora imagínense que soy profesor, y que a pesar de mis dos meses de vacaciones no logro controlar el estrés que me produce la insolencia de un adolescente malcarado y amenazante hasta la chulería. Y que le endiño una guasca, así, a mano abierta. Bimba. O que se la doy por la cara. Que le marco los dedos de la mano en el moflete porque sí, porque me cae mal o porque no me gusta su cara.

Imagínense que el padre (y la madre) del chico, las asociaciones de padres (y de madres), la directiva del centro, las tertulias de la prensa, la Delegación de Educación, la Junta de Andalucía y el Ministerio de Educación se unen en una sola voz y me piden (me exigen casi) responsabilidades… educativas.

Sigan imaginando conmigo, por favor. Imaginen que yo, el profesor maltratador, rehúyo esa responsabilidad, lo niego todo, y me enroco (varela) en un “no, que no y que no”. ¿Se imaginan que el padre (y la madre) del chico, las asociaciones de padres (y de madres), la directiva del centro, las tertulias de la prensa, la Delegación de Educación, la Junta de Andalucía y el Ministerio de Educación refunfuñaran un poco, lanzasen una vaga amenaza de hacer públicos ciertos asuntos que me conciernen, apelasen al resquebrajamiento de los cimientos democráticos… y nada más?

¿Se lo imaginan?

Probemos con la medicina. Soy médico. Cirujano, ¿vale? Anoche salí con Carmen y nos pusimos ciegos de todo. Un poquito de esto y de lo otro, una cosa que lleva a la otra… Total: las seis de la mañana. Duermo una hora escasa, me ducho, no desayuno (tengo algo más que el estómago en la boca), llego al curro y “escucho” que en el quirófano me espera el de la vesícula noséqué. Me lavo por hábito, me ajusto los guantes, dejo que me aten la mascarilla a la nuca y me lanzo a dar cortes y pinchazos viendo doble y sin saber ni dónde estoy.

Cuando todo se descubre (Carmen nunca ha sabido callarse la boca), la familia del difunto, las asociaciones de víctimas de errores médicos, la directiva del hospital, las tertulias de la prensa, la Delegación de Salud, la Junta de Andalucía y el Ministerio de Sanidad aúnan sus voces contra mí y me piden (me exigen) responsabilidades… médicas.

Sigan imaginando conmigo, por favor. Imaginen que yo, el médico trasnochador, rehúyo esa responsabilidad, lo niego todo, y me enroco (varela también) en un “no, que no y que no”. ¿Se imaginan que la familia del difunto, las asociaciones de víctimas de errores médicos, la directiva del hospital, las tertulias de la prensa, la Delegación de Salud, la Junta de Andalucía y el Ministerio de Sanidad refunfuñaran un poco, lanzasen una vaga amenaza de hacer públicos ciertos asuntos que me conciernen, apelasen al resquebrajamiento de los cimientos democráticos… y nada más?

¿Se lo imaginan?

No hace falta que siga, ¿no? No sé quién me da más asco. El político corrupto y malversador o el otro, el que se finge ofendido y pide responsabilidades… políticas.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: